La práctica no necesita una habitación perfecta ni mucho tiempo libre. Puede empezar en el pequeño espacio antes de lo siguiente.
1. Llega al momento.
Deja el teléfono un momento. Siente dónde descansan tus pies. Si tienes una cuenta o pulsera, sostenla suavemente. Si no, deja reposar las manos juntas.
2. Deja que la respiración sea natural.
Observa una respiración cómoda, sin forzar su profundidad o ritmo. No hay nada que conseguir. Si contar te distrae, deja de contar.
3. Elige una palabra.
Calma. Aquí. Suficiente. Cuidado. Elige una palabra que te ayude hoy, no una que creas que deberías elegir.
4. Vuelve al día.
Deja el objeto. Lleva la palabra a una acción pequeña: cerrar una pestaña de más, escuchar sin mirar el teléfono o dar el siguiente paso con calma.
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